Adoracion y Sabiduria 002
¿Alguna vez has dicho algo y en el mismo instante te diste cuenta de que metiste la pata?
De esas veces que uno quiere desaparecer o inventarse una máquina del tiempo para ir cinco segundos atrás. A todos nos ha pasado. Y si no te ha pasado, es porque eres mudo.
Y tú sabes que me encanta el buen humor. Reírme con la gente, echar cuentos, ese tipo de momentos entre amigos que se disfrutan dondequiera que estemos.
A veces en la noche me entretengo viendo videos de gente tropezándose o diciendo cosas sin pensar. Y aunque me río, también me acuerdo de todas las veces que yo mismo he dicho disparates desde el púlpito. Es como una especie de consuelo pastoral.
Ahora, dejando la risa a un lado por un momento, hablemos claro, las palabras tienen poder.
Pueden hacernos reír, sí, pero también pueden herir profundamente.
Pueden levantar a una persona del suelo o aplastarla sin que le toquemos un dedo.
Con nuestras palabras bendecimos, animamos, oramos, corregimos… o también lastimamos, criticamos y destruimos.
Yo diría que las palabras, a la larga, son más poderosas que los golpes y hieren más profundo que las balas.
Por eso, hoy seguimos nuestra serie de verano «Adoración y Sabiduría» con el mensaje titulado «Aprendiendo a hablar como sabios», basado en Proverbios 12.
Como iglesia, hemos decidido que cada verano vamos a tener una estructura que nos edifique y nos enfoque.
Empezamos con nuestra serie “Pregunta lo que Quieras”, seguimos con algunos invitados especiales, y después nos metemos en esta serie donde exploramos la sabiduría de los Salmos y los Proverbios.
Y siendo realistas, con la cantidad de capítulos que tienen esos dos libros, lo más probable es que terminemos esta serie cuando ya me esté despidiendo para mi retiro.
Quiero animarte a que incluyas en tu vida devocional la práctica de leer un capítulo de Proverbios y cinco Salmos cada día. Si haces eso, vas a leer ambos libros cada mes.
Y eso te va a bendecir muchísimo, porque los Salmos nos enseñan cómo relacionarnos con Dios —sabiduría vertical— y los Proverbios nos enseñan cómo vivir sabiamente aquí en la tierra —sabiduría horizontal—
Y si soy honesto, yo necesito ambas. Todos los necesitamos.
Antes de leer el texto, quiero que pienses en esto:
Un hombre promedio habla unas 20,000 palabras al día. Eso equivale a escribir unos 66 libros de 800 páginas en un año.
Las mujeres, en promedio, hablan unas 30,000 palabras al día, y si el chisme es bueno, pueden llegar fácilmente a 80,000.
Todo esto para decir que todos pasamos una buena parte de nuestra vida hablando.
Eso significa que hay una gran oportunidad de hacer bien o mal solo con lo que decimos.
Así que esta mañana quiero que nos detengamos a ver qué dice Dios sobre nuestras palabras, cómo podemos hablar con sabiduría, y cómo nuestras bocas pueden ser instrumentos de bendición y no de destrucción.
En Proverbios hay más de 120 versículos que hablan sobre nuestra forma de hablar.
La palabra “boca” aparece 35 veces, y la palabra “lengua” 23 veces.
Vamos a ver algunos de esos versículos hoy. Pero escogimos Proverbios 12 como nuestro pasaje base porque hay trece tesoros sobre el poder de las palabras en solo once versículos.
Leamos juntos los versículos 13 al 19
