Adoracion y Sabiduria 003

Jul 27, 2025    Eber Flores

¿Alguna vez escuchaste a un anciano decir:


«¡Mijo, uno puede tener el pelo blanco, pero los ojos todavía ven colores!»


Esa frase siempre hacía a las personas reír, pero también te dejaba pensando. 


Porque aunque suene graciosa, encierra una verdad que muchos aprenden a golpes:

«La tentación no pide permiso ni respeta las canas.»


No importa si tienes 20, 40 o 70 años, «la lucha por la pureza y la tentación sexual no se acaba en la juventud —se mantiene viva mientras el corazón siga latiendo.»


Y si bien en muchos de nuestros pueblos se decía:

«Donde hubo fuego, cenizas quedan»


Hoy de todo corazón te digo:

«Donde hubo fuego, Dios puede traer restauración… Pero donde hay brasas encendidas, más vale correr que quemarse»


Así que, con amor, te invito a abrir conmigo Proverbios capítulo 5. Vamos a entrar en un tema sensible, pero necesario. 


Porque la infidelidad no nace de golpe… 

Comienza con una mirada que se queda un segundo de más, 

Con una conversación que debería haber sido breve, o 

Con una curiosidad que se disfraza de cortesía.


Y te digo sinceramente que este es un mensaje que no quería predicar, porque yo sé que aunque es claro en la Palabra, puede abrir heridas del pasado… o incluso despertar heridas dormidas que pensábamos ya sanadas.


Y eso —déjame decirlo con cariño— no es mi intención en absoluto.


No vengo a echarle mertiolate a tu historia, solo para que arda.


Vengo con un mensaje que nos recuerda esto:

 «Lo que importa no es si “sientes” que has sido perdonado…lo que importa es si Dios ya te ha declarado perdonado»


Y el perdón no solo se recibe, se cultiva: no se lo echas en cara al otro, no lo revives una y otra vez, y por su puesto no lo vuelves a traer contra ti mismo.


Aun así, hoy lo predicamos porque está en la Biblia.


Y como dice 2 Timoteo 3:16, «Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia.»


Y también porque, como decía Tim Keller, «uno de los enemigos más grandes del alma son los tres ídolos del corazón humano: el dinero, el sexo y el poder»


Y Salomón —hombre sabio como pocos— no comenzó su colección de advertencias en Proverbios hablando de negocios ni del trono. 


Comenzó con la tentación sexual. Porque «el que no cuida sus pasiones, cosecha lágrimas» o más serio… Porque «donde el deseo manda sin Dios, la destrucción no tarda en llegar»


Vamos a mirar juntos los versículos 1 al 8 de Proverbios 5, para comenzar: