Ten cuidado con lo que construyes
En este mensaje exploramos la historia de la Torre de Babel, donde los seres humanos intentaron construir una vida de éxito y reconocimiento sin Dios, y terminaron en confusión.
Dios, por amor, intervino, no para destruirlos, sino para rescatarlos de sí mismos.
A veces, cuando nuestros planes se derrumban, no es castigo, es gracia disfrazada de interrupción.
Dios no siempre cambia tus circunstancias, pero sí puede usarlas para cambiar tu corazón.
Y aunque Su disciplina duele, siempre viene acompañada de un “te amo demasiado como para dejarte destruirte solo”.
Este mensaje nos invita a examinar nuestros motivos, a dejar de construir torres de ego y control, y a empezar a edificar con propósito sobre el único fundamento firme: Jesucristo.
Así que recuerda que
Lo que construyes sin Dios siempre termina en ruinas, pero lo que edificas en Cristo permanece para siempre.
